El Glaucoma: tipos, síntomas, diagnóstico y tratamiento

El glaucoma es una neuropatía óptica caracterizada por la degeneración progresiva de las células ganglionares de la retina, producto del aumento de la presión intraocular, secundaria a una alteración en el drenaje de los líquidos intraoculares. Esta degeneración forma una copa o curva, dañando el disco ocular y ocasionando la perdida de la visión. Su origen es poco entendido y los factores que contribuyen a su progresión aún no han sido completamente identificados.

Tipos de Glaucoma

El glaucoma normalmente se divide en dos grupos o subtipos: Glaucoma de Ángulo Abierto y de Ángulo Cerrado. Ambos resultan de la degeneración del nervio óptico característica, y ambos pueden ser subdivididos en primario o secundario, siendo éste último aquel que resulta de otras enfermedades.

El Glaucoma de ángulo abierto es un proceso crónico que procede de forma gradual y sutil. Usualmente los pacientes no son conscientes de su enfermedad hasta que la pérdida de la visión avanza significativamente.

Por otra parte, el Glaucoma de ángulo cerrado puede ser un proceso agudo con síntomas más inmediatos, pero también puede permanecer de forma insidiosa hasta que la pérdida de la visión progrese. Éste tipo afecta aproximadamente a la mitad de los casos de glaucoma en el mundo y, cuando es aguda, representa una emergencia ocular importante ya que la pérdida de visión puede ser en cuestión de horas.

Síntomas del Glaucoma

En el caso del glaucoma de ángulo abierto, los pacientes normalmente presentan una pérdida de visión periférica de forma lenta, progresiva, irreversible y sin dolor. A pesar de que el glaucoma de ángulo cerrado también puede presentarse asintomática e insidiosamente, aquellos pacientes que sufren su forma aguda presentan los siguientes síntomas:

  • El ojo afectado generalmente es rojo y muy vascularizado.
  • Lagrimeo constante y excesivo.
  • Dolor ocular con una visión borrosa repentina.
  • En algunos casos el paciente puede referir halos blancos alrededor de las luces.
  • Puede cursar con nauseas, dolores de cabeza y vómitos.

Diagnóstico del Glaucoma

El Glaucoma permanece sin diagnóstico en 9 de cada 10 casos afectados en el mundo, y en los países desarrollados un 50% no es diagnosticado a tiempo. Debido a que no hay un método de referencia estándar perfecto para su diagnóstico, establecer un diagnóstico temprano puede ser desafiante, teniendo en cuenta su presentación asintomática usual.

La importancia de llevar a cabo un apropiado examen oftalmológico del ojo no puede ser pasada por alto para la detección temprana de esta enfermedad.

Su diagnóstico generalmente se logra a través de una evaluación clínica, la cual incluye examen con lámpara de hendidura o biomicroscopio, medición de la tensión intraocular y la examinación del nervio óptico usando oftalmoscopio para obtener fotografías para su estudio.
Los profesionales de la salud, mantienen la importancia de referir a pacientes con historia familiar de glaucoma, ya que diversos estudios han relacionado esta enfermedad con factores genéticos importantes, por lo que todo paciente con antecedentes familiares que no haya sido sometido a una revisión oftalmológica debe ser referido a un especialista.

Tratamiento del Glaucoma

El manejo del glaucoma se enfoca en la reducción de la tensión intraocular, el cual es el único factor de riesgo modificable actualmente. El tratamiento busca detener o retrasar la progresión estructural y funcional de la enfermedad, para lo que existen 3 métodos en la actualidad: medicamentos, laser o modalidades quirúrgicas.

El método medicamentoso se basa en el uso de análogos de prostaglandina o beta-bloqueantes en forma de gotas tópicas. Sin embargo, este método se ve influenciado por su costo, efectos adversos variados y el esquema de las dosis.

El láser y la cirugía, son usados como modalidades de tratamiento cuando el método medicamentoso no resulta suficiente efectivo o los efectos de la enfermedad han avanzado de forma considerable.

El método con láser ha sido ampliamente estudiado y ha demostrado su efectividad, a través de un procedimiento que incrementa el fluido de humor acuoso llamado Trabeculoplastia.

Finalmente, si el método tópico o el láser no funcionan, se recurre a las cirugías como la Trabeculectomía.

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2. Mantravadi, A. V., & Vadhar, N. (2015). “Glaucoma. Primary Care: Clinics in Office Practice”. 42(3), 437–449. Disponible en: sci-hub.tw/10.1016/j.pop.2015.05.008

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