Qué es la miosis pupilar y cuáles son sus causas

miosis pupilar

La miosis afecta a la dilatación de las pupilas (punto oscuro de nuestros ojos) y surge cuando permanecen contraídas independientemente de la cantidad de luz que perciban.

Qué es la miosis

La función de la pupila es controlar cuánta cantidad de luz entra en nuestros ojos, así a mayor luminosidad se contrae para proteger el ojo y en ambientes oscuros se agranda para obtener un mayor nivel de luminosidad. Al padecer miosis estos movimientos automáticos se anulan e independientemente de la cantidad de luz que nos rodee, la pupila se mantiene contraída.

Una de las causas de esta reacción del ojo es la ingesta de opiáceos u otras sustancias químicas, pero también puede ser síntoma de enfermedades graves relacionadas con tumores o hemorragias en el cerebro.

Por lo tanto, las causas de miosis y las pupilas contraídas pueden ser:

  • Sobredosis de sustancias de la familia de los opioides como la metadona, morfina y la heroína. Se produce ante una excitación del sistema nervioso que provoca un funcionamiento anómalo en la pupila. El caso más extremo es el derivado del consumo de heroína y sus pupilas de “punta de alfiler”. Aparte de un tratamiento acorde a cada paciente, un lavado de estómago suele ser parte del tratamiento.
  • La exposición continuada de fertilizantes y pesticidas de la familia de los organofosforados, también puede conllevar a una intoxicación, por lo tanto es necesario visitar al médico si manipulamos este tipo de sustancias y nuestras pupilas se mantienen cerradas. Otras enfermedades como el Síndrome de Horner o una hemorragia cerebral pueden ser los causantes.
  • Sin olvidar que hay medicamentos que incluyen la miosis como efecto secundario más allá de los opioides, como algunos para tratar el Alzheimer que contienen agentes colinérgico o tratamientos de quimioterapia.

 

Tratamiento para la miosis

Como estamos viendo la miosis pupilar en sí no es una enfermedad, sino parte de los síntomas de una afección, por lo que dependiendo del análisis médico y el diagnóstico, cada paciente será tratado acorde a la enfermedad que padezca.

Una de las pruebas básicas para comprobar si estamos afectados por miosis es abrir y cerrar los ojos varias veces en un ambiente oscuro, si notamos que tras varias repeticiones nuestras pupilas siguen contraídas posiblemente estemos ante un problema de miosis.

En cualquier caso y al tratarse de un mecanismo de nuestro organismo que nos señala que algo no está funcionando correctamente, la atención médica es necesaria para diagnosticar qué está originando la contracción de la pupila.

La observación continúa de nuestros ojos junto con las revisiones periódicas en el oftalmólogo pueden ayudarnos si no a prevenir la miosis, sí a estar atentos ante cualquier señal extraña que veamos en la pupila, sobre todo si estamos tomando alguna medicación que pueda provocarla. Porque al igual que sucede con las manchas en la piel, posiblemente una buena crema dermatológica nos ayude a hacerlas desaparecer, pero hasta que no consultemos al médico, no sabremos si se trata solo de una reacción alérgica o de algo más grave.